La vacuna contra la ultraderecha es la derecha moderada
En los últimos días se han publicado más de diez encuestas de distintos institutos sobre las elecciones de Andalucía del 17 de mayo: entre ellas, la de IMOP Insights que hoy presenta El Confidencial.
Todas ellas son serias y altísimamente coincidentes en los rasgos esenciales de sus estimaciones. Muestran fielmente la intención de voto de los andaluces a tres semanas de la votación, lo que debe tomarse como una radiografía fiable, pero no necesariamente como una predicción. De aquí al 17 de mayo, los buenos campañistas lograrán que el resultado de su partido sea mejor que la estimación actual, y los malos la empeorarán.
La foto de conjunto muestra un panorama claro. Todas las encuestas respetables muestran un dominio abrumador del bloque de la derecha sobre el de la izquierda. Con la estimación de IMOP, el PP, Vox y SALF sumarían un 59% del voto frente al 36,3% de las tres candidaturas de la izquierda (PSOE, Por Andalucía y Adelante Andalucía). Casi 23 puntos es una distancia gigantesca en un territorio en el que la izquierda dispuso durante cuatro décadas de una aplastante hegemonía política y cultural.
¿Significa esto que se ha producido en la sociedad andaluza un vuelco ideológico de magnitud geológica? No lo creo. En realidad, los andaluces nunca fueron tan de izquierdas como las urnas parecían mostrar en el siglo pasado, ni hoy son tan de derechas como deducirían quienes abusan de la relación mecánica entre ideología y voto.
Más bien sucede que terminaron hasta el moño del modo de ejercer el poder del PSOE y sus aliados; levantaron la penitencia que aplicaron a la derecha española en 1981 y hoy están más dispuestos a confiar al PP su gobierno autonómico -y, probablemente, el nacional-. Lo que no exige ningún ejercicio de apostasía ideológica, porque la política sólo es religión para quienes deciden vivirla así.
La primera prueba de ello es la notoria desigualdad en la valoración que........
