Koldo, llámame Pedro, no presidente
Relató Aldama en el Tribunal Supremo cuánto le sorprendió que Koldo García se dirija al presidente del Gobierno por su nombre de pila, Pedro, en lugar del formal "presidente". No me extraña la extrañeza: es universalmente conocido que Sánchez no apea a nadie el tratamiento de "presidente" salvo, quizá, a su familia y en privado. Así que Koldo es familia (tomen la expresión en el sentido que prefieran). Al parecer, explicó a Aldama que Sánchez no se atrevería a exigirle que lo llamara presidente: "Él me debe mucho y él sabe por qué", remató el pluriempleado aizkolari. En su percepción, no es él quien está en deuda con el líder, sino al revés. Sospecho que más gente alberga esa misma idea, de ahí algunas cuentas pendientes que en su día se pasarán al cobro.
Se atribuye a Cecil B. DeMille que una película de acción debe empezar como un terremoto y, a partir de ahí, ir hacia arriba. El primer proceso de la larga serie de juicios criminales que aguarda al entramado sanchista ha cumplido de sobra ese criterio. El instructor del que empezó siendo caso Koldo, luego caso Ábalos (y ya veremos con qué nombre pasa a la historia) decidió fragmentar la causa en varias piezas procesales ante el gigantesco volumen de información que se acumulaba en su despacho. De hecho, la cosa olía a un intento de asfixiar a los investigadores y al propio juez bajo una montaña de datos y papeles para eternizar la fase de instrucción al menos hasta después de las elecciones.
La astuta reacción del juez ha permitido que ya esté en marcha el primer gran juicio de la saga. Teóricamente, el objeto específico de este proceso es la presunta trama de corrupción asociada a la compra de mascarillas y material sanitario........
