Elecciones 27: un final feroz para un resultado anunciado
En un semestre se han contado seis millones y medio de votos en cuatro territorios en los que habitan más de trece millones de personas. Dos feudos tradicionales del PSOE (Andalucía y Extremadura), una fortaleza histórica del PP (Castilla y León) y un territorio electoralmente hermafrodita, de comportamiento variable (Aragón).
A priori cabía esperar resultados dispares, tanto en la distribución de los votos como en los gobiernos resultantes. Sin embargo, extremeños, aragoneses, castellanos y leoneses y andaluces votaron como si fueran una misma circunscripción. En las cuatro votaciones se manifestaron tendencias gemelas: supremacía de la derecha sobre la izquierda, victorias amplias del PP sobre el PSOE, evolución ascendente de Vox y desplome de la izquierda originalmente podémica, hoy fragmentada y camino de la extinción. Como producto final, cuatro gobiernos del PP en coalición con Vox.
En el caso imaginario de que se convocaran elecciones en otras nueve comunidades (todas excepto las cuatro en que hay una presencia determinante de fuerzas nacionalistas), la pauta se repetiría en todas ellas. Nunca desde 1977 el voto estuvo tan uniformizado como ahora lo está.
Agregando las cuatro elecciones celebradas, el bloque de la derecha (PP, Vox, SALF) obtuvo un 57% frente a un 37% del bloque de la izquierda: veinte puntos de diferencia. En las elecciones generales de 2023 los dos bloques empataron a votos, como en todas las celebradas desde 2015.
Lo mismo señalan pertinazmente todas las estimaciones de las encuestas. No veo hace muchos meses un sondeo o encuesta en el que la suma de los votos de la derecha esté por debajo del 50% y la de la izquierda por encima del 40%. Una en la que el PP no sea el partido más........
