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¿Quién posee la industria aeroespacial y de defensa mundial? Implicaciones para la autonomía estratégica

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30.09.2026

La industria de defensa está viviendo una expansión extraordinaria. Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) estima que el gasto militar mundial alcanzó 2,887 billones de dólares (2,87 trillones en terminología anglosajona) en 2025, un 2,9% más en términos reales y el undécimo año consecutivo de crecimiento. En Europa el avance fue mucho mayor, un 14%. En paralelo, los Estados miembros de la Unión Europea prevén gastar 454.000 millones de euros en defensa en 2026, un 75,3% más que en 2021. La pregunta habitual es qué países fabrican las armas, los aviones, los radares o los sistemas electrónicos. Hay otra pregunta menos analizada: ¿quién es propietario del capital de las empresas que los producen?

Para responderla se puede utilizar todas las compañías cotizadas de la base de datos Capital IQ cuya clasificación industrial primaria es "Aeroespacial y Defensa" y que disponen de capitalización bursátil. Son 364 sociedades y suman 3,12 billones de dólares (3,12 trillones en terminología anglosajona) de valor de mercado. El ejercicio no pretende medir la totalidad de la capacidad industrial militar a escala mundial, ya que deja fuera a empresas privadas y a grupos estatales no cotizados, una limitación especialmente relevante en el caso de China. Lo que sí permite es analizar con bastante precisión cómo se distribuye la propiedad del capital en la parte cotizada de la industria y extraer de ello implicaciones relevantes, particularmente para Europa.

Estados Unidos domina el valor de mercado

Por país de incorporación, las compañías estadounidenses concentran el 53,4% de la capitalización de la muestra. Europa, entendida aquí como la UE-27 más Reino Unido, Noruega y Suiza, representa el 29,2%. China alcanza el 5,9%. El resto del mundo se reparte el 11,4%.

El liderazgo estadounidense es todavía más visible cuando se pasa del domicilio de la empresa al domicilio de sus principales accionistas. Las posiciones identificadas de inversores estadounidenses equivalen al 31,6% de la capitalización de toda la industria cotizada analizada. Este dato es muy relevante, teniendo en cuenta que Capital IQ muestra los principales accionistas de cada compañía, no el total de accionistas.

Sobre la parte de la propiedad para la que puede asignarse un país, su peso alcanza el 61,8%. Francia es el segundo país, con un 7,3% de la propiedad identificada, seguida por China, con un 5,9%.

Europa es europea por sede, pero no tanto por capital

La comparación entre Estados Unidos, Europa y China es probablemente el resultado más interesante. En las compañías estadounidenses se identifica aproximadamente el 48,4% del capital. Dentro de esa parte, el 91,7% pertenece a inversores estadounidenses. El mercado norteamericano es, por tanto, internacional en sus flujos financieros, pero la propiedad visible de sus compañías de defensa sigue siendo abrumadoramente doméstica.

Europa es diferente. En las compañías europeas se identifica el 53,5% del capital. Los inversores europeos representan el 29,0% de la capitalización total de esas empresas, mientras que los estadounidenses representan el 22,4%. Dicho de otra forma, si nos quedamos únicamente con la propiedad cuyo origen podemos identificar, el 54,3% es europea y el 41,9% estadounidense. Una empresa puede ser francesa, alemana, británica o italiana y, al mismo tiempo, tener una parte muy sustancial de su accionariado bursátil identificado de Estados Unidos.

China muestra el patrón opuesto. Los accionistas chinos identificados representan el 50,4% del valor bursátil de las empresas chinas de la muestra y el 88,3% de toda su propiedad identificada. Los inversores estadounidenses apenas representan el 0,23% de la capitalización de ese bloque. La separación financiera entre China y Occidente es, por tanto, mucho mayor que la separación entre Estados Unidos y Europa.

BlackRock, Vanguard y State Street

La segunda gran conclusión surge al ordenar los accionistas por el valor agregado de sus participaciones. BlackRock aparece en 135 compañías y sus posiciones equivalen al 6,53% de la capitalización mundial de la muestra. Vanguard aparece en 141 y representa el 4,58%. State Street alcanza el 3,19%. Los tres grandes gestores estadounidenses, tomados conjuntamente, administran posiciones equivalentes al 14,3% del valor bursátil de las 364 compañías. Si añadimos Capital Group, el porcentaje sube al 18,7%.

Lo anterior aumenta para las empresas estadounidenses. En Lockheed Martin figuran como accionistas State Street con el 14,29%, Vanguard con un 8,5% y Blackrock con un 8,18% aproximadamente. En RTX aparecen Vanguard con el 9,03%, BlackRock con el 8,20% y State Street con el 7,08%. En Northrop Grumman, Vanguard posee el 9,4%, State Street el 9,27%, BlackRock el 8,29% y Capital Research and Management Company alcanza el 8,25%. En definitiva, los mismos gestores se repiten entre los principales accionistas de compañías que compiten por contratos y programas militares.

El common ownership de la defensa

Este fenómeno tiene un nombre en la literatura académica: common ownership. Existe cuando un mismo inversor mantiene participaciones simultáneas en varias empresas competidoras. No implica que una compañía sea propietaria de otra, ni demuestra que los gestores coordinen las decisiones de las empresas. Describe una estructura de propiedad en la que los mismos accionistas se encuentran a ambos lados de la competencia.

Con los datos de la muestra se ha realizado el siguiente cálculo. Para cada pareja de empresas se toma, accionista por accionista, la menor de las dos participaciones y se suman todas. Si un gestor tiene un 8% de una empresa y un 6% de su rival, su contribución al solapamiento es de seis puntos. El indicador se calcula después para los 66.066 pares posibles de compañías y se pondera por la capitalización bursátil de las........

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