Fin de partida: esto no da más de sí
La resistencia tiene buena prensa. Probablemente, por ese carácter estoico de los españoles que identificó de forma lúcida María Zambrano, para quien la tradición mística española tiene su origen, precisamente, en el sentido de la trascendencia. Según la pensadora malagueña, los españoles resisten ante los vendavales o los cantos de sirena, como lo hacía Ulises amarrado al mástil de su barco para no caer en la tentación, por un mitificado —a veces casi de forma mística— principio de convicción que pretende convertir la resistencia en una categoría superior: la trascendencia, cuando en la mayoría de las ocasiones no es más que una estrategia de autodefensa. La política española tiene innumerables casos.
Cela, sin embargo, fue quien popularizó la idea de la resistencia como una de las expresiones que mejor identifican el carácter de los españoles. “En España”, le dijo en la cara a Felipe VI en 1987 tras recibir el premio Príncipe de Asturias, “el que resiste, gana”. La frase es muy conocida, pero lo es menos lo que auguró el Nobel al futuro monarca inmediatamente después: “Alteza, durante vuestra vida habréis de lidiar con los tres embates que siempre se arrancan y siempre se estrellan contra el alma de los elegidos: el hombre impaciente, el del tiempo inclemente y el de la circunstancia desaforada e hiriente”.
Pedro Sánchez no es un hombre impaciente. De hecho, en sus........
