Por qué 12 de las mayores tecnológicas pagan por proteger un código que no es suyo
En abril de este año, 12 de las mayores compañías tecnológicas y financieras del mundo -Amazon, Apple, Cisco, Google, Microsoft, NVIDIA, Palo Alto Networks, JPMorganChase y otras- se sentaron a la misma mesa que Anthropic con carácter de urgencia. El objetivo era responder a una pregunta no tan inesperada como incómoda: ¿qué hacer cuando la inteligencia artificial se vuelve mejor que nosotros encontrando los fallos que llevamos décadas sin ver?
La pregunta no era retórica. Anthropic acababa de poner a prueba Mythos, un modelo de IA capaz de rastrear vulnerabilidades de software con una eficacia sin precedentes. En sus primeras semanas de pruebas, el modelo encontró miles de fallos de tipo “zero-day”, vulnerabilidades que nadie, ni siquiera el fabricante del programa, conocía hasta ese momento.
Estos errores reciben ese nombre porque el equipo responsable tiene, literalmente, cero días de margen antes de que puedan explotarse en sistemas operativos y programas de uso masivo. Entre ellos, una vulnerabilidad de 27 años en OpenBSD, un sistema operativo que goza de fama, precisamente, por su obsesión histórica con la seguridad y por haber sido auditado línea a línea durante décadas; y otra de 16 años en FFmpeg, la pequeña librería de código abierto que procesa vídeo y audio dentro de una lista interminable de productos que la inmensa mayoría de sus usuarios nunca sabrán que la llevan dentro.
Agujeros que habían sobrevivido a generaciones enteras de auditorías, revisiones de código y programas de recompensas por errores, precisamente en el software del que más se fiaba el propio sector. El veredicto de los expertos fue unánime. La ventana entre que se descubre una vulnerabilidad y que se explota, que antes se medía en meses, ha pasado a medirse en minutos.
Ese cambio de escala explica lo que vino después. Y aquí conviene detenerse, porque es el dato........
