Preguntas sobre la "prioridad nacional" que aún no ha respondido nadie
El debate sobre la "prioridad nacional" ha llegado a España como en su día llegó la salsa bechamel: con retraso y con mucho potencial para hacer croquetas. Pero es una idea francesa sobre la que giraron algunos de los debates políticos e ideológicos más apasionados de las últimas décadas. En París, y en media Europa, ya ha perdido el brillo de la novedad y la sonoridad de estallido que generan los tabúes cuando se hacen añicos.
El Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen construyó todo su programa político desde los años 60 alrededor de lo que entonces se llamaba "preferencia nacional", un concepto nativista que quienes lo pronunciaban no hacían demasiados esfuerzos en maquillar. La idea se mantuvo como centro de la campaña con la que hicieron historia en el año 2002, logrando llegar por primera vez a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, aunque sin ninguna posibilidad de ganar.
Como explica en su libro el politólogo Guillermo Fernández, los debates que se produjeron aquellos años en Francia son muy parecidos a los que estamos teniendo estos días aquí. Se discutía si la "preferencia nacional" era compatible con una Constitución liberal, si era moralmente aceptable y si tenía encaje ético con la tradición política francesa. Fue una pelea recurrente durante al menos dos décadas, en las que otros partidos conservadores también crearon versiones light de la receta original para estómagos delicados.
Cuando Marine Le Pen asumió el liderazgo en enero de 2011, el mensaje se modernizó para alcanzar públicos más amplios. Se trataba de ampliar la base y romper el cinturón sanitario al que les condenaba a la oposición. A partir de los años 2012 y 2013 el discurso mutó y la barrera étnica empezó a matizarse. Con la intención de sacudirse las connotaciones racistas del pasado, le cambiaron el nombre al concepto y lo envolvieron con una jerga algo más tecnocrática. Se dejó de hablar de "preferencia nacional" y se pasó a llamar "prioridad nacional". Algo parecido a lo que se hizo en 2018 con el nombre del partido, que pasó de Frente Nacional a Agrupación Nacional. Un pequeño matiz. Suficiente.
Ya no se trataba de negar derechos a los........
