“La peor izquierda podría hoy ser gobierno. No veo a Barrantes acompañado de un asesino de policías”.
En el 2007, estaba en Colombia, en una reunión de periodistas y políticos latinoamericanos, cuando prosperó la idea de firmar un comunicado de solidaridad con el director del diario venezolano “Tal Cual”, Teodoro Petkoff, allí presente, quien era víctima de la persecución judicial de Hugo Chávez por publicar una parodia que lo molestó. El periódico había recibido una multa confiscatoria. Dos periodistas bolivianos se opusieron al pronunciamiento, arguyendo que no querían hacerle el juego a la campaña imperialista contra la revolución bolivariana.
–A ti no tengo nada que reclamarte –le dijo Petkoff a uno de ellos, comunista y partidario de Evo Morales–. ¿Por qué vas a defender libertades en las que no crees?
–Pero a ti sí –añadió, dirigiéndose al otro, que no era un militante–. Tú sí crees en la libertad de expresión. Cuando dejes de complacer a la izquierda en el poder irán por ti. Espero que podamos tener ocasión de defenderte.
Una reflexión parecida podríamos hacernos en el Perú. No tendría sentido reclamarle mayor cosa a los identificados con la propuesta de una izquierda autoritaria como la de Roberto Sánchez. En cambio, sí a quienes la votaron para impedir que venza la heredera de un gobierno dictatorial, en el mejor interés de la democracia. Con ellos es la conversación, no con los primeros. Ya no para votar, porque eso ya ocurrió y cada quien habrá resuelto según su discernimiento, sino para repasar verdades sobre una izquierda degenerada que requiere una profunda transformación para tener vigencia positiva en la política nacional.
Petkoff (1932-2018) fue guerrillero, miembro del Partido Comunista Venezolano (PCV) y protagonista de dos fugas espectaculares de la cárcel, una por un túnel y otra descolgándose del séptimo piso de un hospital al que lo llevaron por vomitar sangre de vaca ingerida a propósito. Al PCV renunció por sus diferencias con el estalinismo........
