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“El 14 de marzo, un compañero de promoción murió ahogado en la playa Punta Negra”.

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29.03.2026

El 14 de marzo, un compañero de promoción de colegio murió ahogado en la playa Punta Negra. Inicialmente llegaron algunas autoridades para ayudar en la búsqueda, pero se rindieron ante los fuertes oleajes. Hubo quienes prometieron apoyo y hasta un dron, pero nada llegó a tiempo. La familia y los amigos buscaron por su cuenta esperando ayuda durante dos días, hasta que encontraron su cuerpo.

Cuando los medios difundieron la noticia, leí un comentario en redes sociales que me indignó: “Es marrón, no se perdió nada”.

Si bien un reporte del Observatorio Ceplan indica que la percepción de la discriminación en el Perú descendió del 18,4 % en el 2014 al 8,9 % en el 2020, manteniéndose alrededor del 9,8 % hasta el 2024, un comentario como ese demuestra que el racismo sigue aquí. Tal vez solo hemos aprendido a ocultar lo que realmente pensamos y, de cuando en cuando, brota la discriminación.

“La principal limitación para entendernos es este culto a la desigualdad”, dijo el antropólogo Guillermo Nugent en una entrevista a Ojo Público, a propósito de nuestras brechas sociales. Si seguimos a Nugent en su concepto de gamonalismo, resultaría que, ante una mirada privilegiada, en Villa El Salvador vivimos las personas que nacimos para servir y que, por eso, valemos menos.

No puedo dejar de pensar qué hubiera pasado si mi compañero hubiera estado en otra playa, residiera en otro distrito o tuviera otro color de piel. Quizás el oleaje no habría sido obstáculo y se habrían buscado todas las maneras de ayudar.

Tampoco habría tenido que leer un comentario como “es marrón” o, mucho menos, recordar que en el transporte, en la calle, en la universidad o en la familia uno suele escuchar cómo se cholea con naturalidad sin que a nadie parezca importarle.

Este sistema, lamentablemente, ya decidió qué vida vale más y qué vida vale menos, y no nos permite ver que sí se perdió algo en el mar de Punta Negra hace dos semanas: la vida de un joven que tenía un futuro por delante.


© El Comercio