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Sonsones y filisteos

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21.12.2025

Como en tantos otros partidos, en Acción Popular siempre hubo facciones. Aun con Fernando Belaunde en vida. En 1968, en las postrimerías de su primer gobierno, explotó, por ejemplo, el conflicto entre “carlistas” y “termocéfalos”. Y en 1985, cuando estaba por terminar el segundo, “alvistas” y “ulloistas” se despellejaron mutuamente por una candidatura presidencial que al final cosechó apenas más del 7% de los votos. Pero así es la dinámica del poder. O, más bien, la de la aspiración de alcanzarlo. Porque hasta en el más rangalido de los partidos se apuñalan cada cinco años por obtener una nominación que no los llevará a ninguna parte. Se le atribuye a Lenin la máxima: “salvo el poder, todo es ilusión”. Pero en ocasiones es el poder mismo el que provoca la ilusión, e incluso el delirio.

Eso es lo que por estos días parecería haber ocurrido, una vez más, en Acción........

© El Comercio