Luis Enrique, el genio loco detrás de una hegemonía que empezó con un “Si perdemos no pasa nada” y hoy domina Europa
“¿Leyenda?, No estoy interesado en eso”, responde Luis Enrique con un gesto como de aburrimiento por la pregunta en medio de los festejos de la segunda Champions consecutiva del PSG bajo su tutela.
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La escena, muy posiblemente ya viral a estas horas, describe impecablemente al revolucionario español de 56 años que trata a sus figuras –entre ellas, el actual Balón de Oro, Dembélé– como si fuesen absolutamente terrenales y que, obviamente, hereda esa filosofía de su forma de ser. Y sobre todo, al grado de exigencia que tiene con sus dirigidos tras tenerlos absolutamente convencidos de lo que sea que se le ocurra.
“Si perdemos, no pasa nada”, recitó las dos últimas temporadas en las que –irónicamente– lo ha ganado todo con el París Saint Germain, donde le enseñó al mundo que dejar ir a Kilyan Mbappé al Real Madrid era lo mejor que le podía pasar porque entonces “podría controlarlo todo en el juego”.
Y así fue. Hoy Luis Enrique lo controla todo y lo gana todo, también.
“La primera Champions (2025) fue histórica, la segunda lo será más, PSG necesitaba meterse en el grupo de los mejores equipos, ahora estamos ahí, con una manera de jugar nuestra”, dijo luego, ya más calmado y tras dedicarle el éxito a su hija fallecida Xana y corretear por todo el campo con sus dirigidos, su cuerpo técnico y luego junto a su familia.
Con los pómulos excesivamente rojos y una sonrisa extrema, Luis Enrique celebró su bicampeonato en Champions con el PSG con toda la efusividad posible. Brincos, abrazos, poses extravagantes, con bandera,........
