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El hombre en el cine

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16.08.2026

La hora de las pistolas, John Sturges, 1967.

La Semana de Cine de Cuéllar pasará a ser Festival Internacional

Colin Arthur abrirá su Museo del Cine en Valoria la Buena

‘El genuino cine segoviano’, de Miguel Velasco

Aquí había un viejo cine. ¡Quién lo diría! ¿Habrá existido realmente? No quedará ni rastro de él. Los cinéfilos, los cineastas también desaparecen, desaparecerán. Tomaremos algo de ellos. ¿Y el hombre en el cine? ¿Cómo pintarlo? ¿Cómo ha de actuar el hombre de cine? ¿Y hacerlo así en la realidad?

Sin mi viejo cine me acomodo en mi pequeño cine para dos espectadores. Lamentablemente esta vez me toca ver la película solo. Preparé los auriculares y seleccioné la película de la plataforma. Había dejado mis papeles fuera por un rato. Intentaba saber si mi libro sobre los cineastas, el que rumiaba, era posible. De momento no lo veo. Y la película era “Moby Dick”, de John Huston, un clásico que no se desarrolla en un ambiente realista. Es como otro mundo, un mundo mítico, el capitán Ahab… ¿quién es? La ballena… ¿qué es? No dejé de preguntármelo cuando leí la novela de Melville hace años. Es una obra monumental, para leerla más de una vez, y la película de Huston es formidable. Leí que en su momento se criticó el trabajo de Gregory Peck como Ahab. Yo creo que hace un trabajo excepcional.

De Ahab paso a Wyatt Earp y Doc Holliday en “La hora de las pistolas”, de John Sturges. Arranca en el duelo de OK Corral. ¿Qué hombres encontramos? Ike Clanton está vivo, es un villano más real y por tanto más peligroso. Estamos rodeados de Ike Clantons en esta vida. Están por todas partes. Y eso es real y la película es real, no un mito como “Duelo de titanes”. Y Earp (James Garner) y Holliday (Jason Robards) parecen cansados. Pero no se rinden a la violencia y muerte que les rodea, que se empeña en rodearles.

Me repito, dirá el lector. Sí, me repito. Renovemos el sentido de la alegría. Necesito una película para emergencias anímicas frente a Clanton. Es “Sombrero de copa”. La alegría. Hacer feliz al público (el prójimo) ante los sinsabores de la vida. ¿Qué hombre me interesa en el cine? Me detengo y vuelvo a pensarlo, anhelando un modo de comportamiento. Busco maestros. Me fijo en Fred Astaire. Es ingenioso, entusiasta, romántico. ¡El Maestro baila! Fred: No sabemos si existió realmente o si sólo es un sueño optimista. Sí, todo fue un sueño, el de hacer volar a Ginger Rogers. “Sombrero de copa” es el regocijo. Y quisiese tener cien películas de alegría para verlas. Hemos olvidado ese sentimiento, las risas, las sonrisas. Ahora todo es crudo, descarnado. Y el cine copia eso de la realidad. Y no cambiamos.

También hay clásicos que no son infalibles, como “Gunga Din”. No es como la de Astaire, el tono es de comedia pero no la entiendo. Me contradigo. No entiendo esa inocencia y sin duda el problema es mío. Aquí tenemos la historia de tres sargentos. Ni siquiera recuerdo la misión. Sí, sí, una secta que adora a Kali.

Sigo adelante e interrumpe la película mi amigo, que........

© El Adelantado