Saturación, peligro y ruido en San Gabriel: los vecinos piden limitar la calle a 30 km/hora
Saturación, peligro y ruido en San Gabriel: los vecinos piden limitar la calle a 30 km/hora
Los residentes de la zona denuncian exceso de tráfico, aceras estrechas y falta de control de velocidad en una vía utilizada a diario por escolares y aseguran que caminar por la calle es un riesgo
Calle San Gabriel. / Alejandra Serna
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Durante más de tres décadas, Javier Matesanz ha visto transformarse la calle San Gabriel de Segovia desde la ventana de su casa, en el número 48. Lo que en 1992 era una pequeña vía casi desconocida para la mayoría de los segovianos hoy es “una ronda interior improvisada”, asegura, por la que circulan miles de vehículos cada día.
“Esto era conocido como la Cueva de la Zorra y era una calle muy de vecinos. Apenas pasaba nadie salvo quienes vivíamos aquí o quienes iban a la pequeña industria de ‘Santa Teresa’. En aquel momento, el tráfico era únicamente descendente, no existían las rotondas actuales y la calle desembocaba en un semáforo hacia Vía Roma. Por aquí no pasaba más que la gente del barrio” explica Matesanz.
“Esta nunca fue una calle preparada para absorber tráfico”, insiste Javier Matesanz, vecino de la zona. “Hay aceras de un metro, en algunos tramos incluso menos, y además están prácticamente a nivel del asfalto”, asegura
“Esta nunca fue una calle preparada para absorber tráfico”, insiste Javier Matesanz, vecino de la zona. “Hay aceras de un metro, en algunos tramos incluso menos, y además están prácticamente a nivel del asfalto”, asegura
El gran punto de inflexión llegó, en su opinión, con el cierre del tráfico bajo el Acueducto. “Todos los segovianos entendemos la necesidad de proteger el monumento, pero aquello partió la ciudad en dos”, sostiene. El tráfico comenzó a redistribuirse por otras vías interiores y San Gabriel acabó absorbiendo parte de ese flujo.
Al principio, el cambio no fue inmediato. Pero coincidieron varias circunstancias: el aumento del tráfico en Padre Claret, las obras y problemas derivados de dicho parking y la incapacidad de algunas calles para asumir el volumen de vehículos. “Todo se hizo alrededor de nuestra calle para intentar que pasaran más coches: rotondas, ampliaciones… pero el problema sigue ahí”, explica.
LAS ACERAS SON DE UN METRO Y PASAN MILES DE COCHES La principal preocupación de los vecinos no es ya el ruido ni la contaminación, sino la seguridad. “Esta nunca fue una calle preparada para absorber tráfico”, insiste Matesanz. “Hay aceras de un metro, en algunos tramos incluso........
