Jesús Calzada, el viticultor que convirtió su rabia en vino de prestigio internacional
Jesús Calzada, el viticultor que convirtió su rabia en vino de prestigio internacional
Calzada: “Lo que da realmente trabajo no es la vendimia, sino la selección”. Fotografía de Héctor Criado.
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El segoviano Jesús Calzada Martín ha sorprendido a los expertos y al mercado enológico con su vino Flor de Calaínos, elaborado en Sacramenia, al lograr la Medalla Gran Oro en el reciente Premio Internacional CINVE. El secreto de este veterano emprendedor, de 74 años, radica en mimar el suelo y cumplir meticulosamente el proceso artesanal que alumbra sus caldos, con escrupuloso respeto a la tradición, en busca de la biodiversidad y alejado de modelos uniformizadores que empobrecen la experiencia enológica en los paladares.
Jesús Calzada Martín vive apasionadamente su amor por el vino, una brújula emocional que descubrió siendo niño con su padre y que orienta hoy el cariñoso recuerdo de su único hijo. El trabajo para elaborar los caldos resulta particularmente intenso durante junio, período en el que su entrega a los majuelos le ocupa “todos los días y fiestas de guardar”. Opera sobre las viñas como todo un hombre orquesta de la vitivinicultura y muy raramente requiere ayudantes, tras aclarar que “lo que da realmente trabajo no es la vendimia, sino la selección”. En la vendimia, escoge únicamente “los racimos pequeños, esponjosos y sanos”, tras un cuidado intenso durante meses para “dirigir la savia al racimo”. El tamizado tras la recolección representa lo que podría llamarse “la madre del cordero”, tratándose además de una zona con densa tradición vitivinícola y cuna de los probablemente mejores lechazos que puedan comerse en España.
El éxodo rural a partir de los años sesenta del siglo pasado provocó un progresivo e implacable abandono de la producción familiar de vino en el norte de Segovia, destinado principalmente hasta entonces para el consumo propio. Una elevada proporción de vecinos contaba con su propia bodega, pero la despoblación condujo a un paulatino abandono del cuidado de las viñas y una cantidad considerable de ellas se secó.
A comienzos de los años ochenta, en julio de 1982, se puso en marcha la Denominación de Origen Ribera del Duero a instancias del Ministerio de Agricultura y se constituyó oficialmente su Consejo Regulador. La Denominación abarca hoy viñedos de provincias como Burgos, Valladolid, Soria y Segovia, pero algunos productores se inclinaron por no integrarse en un modelo que fuerza al uso predominante de la variedad de uva tempranillo (al menos un 75% por botella). Los vinos que poseen el sello de esta Denominación de Origen suelen ser más rentables para las bodegas, pero los precios para los consumidores son menos asequibles y los defensores del proceso artesanal no desean ese tipo de corsés que cercenan su creatividad.
Varios pueblos de la zona norte de la provincia de Segovia (Valtiendas, Sacramenia, Fuentidueña, Laguna de Contreras…) se acogieron en........
