¡Vive, Teo!
Aquellos frontones en la pared de la iglesia
Valverde del Majano, su futuro está abierto
No sabes cómo te agradezco, Teo, que hayas salido airoso de lo tuyo. A poco que me aguante la salud para cumplir con una de las dos tareas que me quedan, morirme, (la otra, a ver si puedo, es llegar con cierta entereza y sin molestar) me convertís en especialista de obituarios. Dónde va a dar, la ensoñación lacrimosa de hablar con un difunto a la parla coloquial con un amigo vivito y coleando, como tú. Disfrutemos de que, como dice Mari Carmen, estamos en lo mejor de lo peor y recemos porque nuestros médicos gocen de salud.
Cuando eras empresario de éxito apenas te conocía. Bueno, de relativo éxito que sé que me vas a regañar por esto. Al jubilarte no te has dado por vencido. Tu inquietud y las circunstancias te llevan a consumar apetencias pospuestas. Si cojo, agarro y escribo para ti es por la admiración y agradecimiento que me produces, cariño a la pata la llana.
Siempre has sido mecenas de mis........
