San Juan de la Cruz en el centenario de su proclamación como Doctor de la Iglesia
San Juan de la Cruz en el centenario de su proclamación como Doctor de la Iglesia
Ceuta no puede seguir esperando
Lo que queda en las manos
Reclamación por exceso de horizonte
Aunque nos parezca un reconocimiento tardío (24-8-1926), a tanta distancia de su muerte (1591) y de la edición de sus libros (1618), sin embargo ocurre en el momento más adecuado y cuando se da un florecimiento de los estudios místicos, a la par que se asiste al reconocimiento universal del valor literario de su poesía y escritura, y esto sucede –no lo olvidemos- dentro ya de un ámbito mundial, no sólo español. Baste citar el impacto que tuvo en los estudios sanjuanistas el libro del filósofo francés Jean Baruzi publicado poco tiempo antes (1924), como la subida de consideración del dato poético y literario, que en España se consolidará por la llamada Generación del 27. Y es que cada vez ganaba más adeptos, incluso fuera del mundo creyente católico. Claro está, el título doctoral se entiende únicamente desde una posición confesional y teológica (maestro y representante cualificado del pensamiento cristiano), pero no deja de ser consecuencia también del valor universal que se reconoce a su sistema doctrinal.
La parte ineludible de Segovia en el doctorado sanjuanista
Gestos y documentos lo avalan. No es ganas de presumir ni de atribuirse méritos, pero sí que está detrás la sensibilidad de esta ciudad (a través de los frailes y monjas carmelitas, del obispo diocesano, de los intelectuales…) que pensaba se debía hacer justicia a un magisterio espiritual que venía desde muy de atrás y sin interrupción y que superaba los límites estrictos de la diócesis y de España. Pero sobre todo el centenario sanjuanista de su muerte (1891), celebrado en Segovia con una inusitada solemnidad y amplitud de actos, despertó la conciencia de ese ejercicio magisterial por parte de........
