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El viacrucis del cerro y las cruces de la Piedad

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26.07.2026

El viacrucis del cerro y las cruces de la Piedad

Imágenes del pasado en la calle y el callejón de los Gascos (II)

Imágenes del pasado en la calle y el callejón de los Gascos (I)

Admirando la belleza del convento de Santa Cruz La Real

Anónimo. Parroquia de San Justo vista desde el Ángel. Dibujo. Ca. 1840. Archivo Catedralicio de Segovia. El cerro de la Piedad siempre fue un espacio periférico, eras para trillar, campo para jugar al fútbol o final de un Vía Crucis que concluía en la pequeña y pintoresca construcción que todos conocen como morabito por su semejanza con otros existentes en el norte de África. Y periférico es en este dibujo que se hizo para ilustrar una Historia de Segovia que no llegó a publicarse, pero que no se perdió porque fue recogido por el deán de la Catedral Tomás Baeza, fervoroso coleccionista de todos los papelas, manuscritos o impresos, relacionados con temas segovianos. Es la primera representación del cerro de la Piedad que en pequeño tamaño, con su morabito y sus cruces, aparece a lo lejos, más allá de un Acueducto almenado, de la espadaña del convento de San Francisco y del grupo de casas que constituían el arrabal del Cerrillo, entre las iglesias de San Salvador y San Justo.

Richard Ford. Segovia desde la Piedad. Aguada. British Museum. A Richard Ford le atraían los espacios amplios y, cuando se acercaba a las ciudades, prefería las vistas generales y quizá por ello de él se ha dicho, gran elogio, que fue un fotógrafo antes de la fotografía. Viajó por la península entre 1830 y 1833, recogiendo materiales para el libro Manual para viajeros por España y lectores en casa, publicado en Londres el año 1844. Este dibujo de Segovia es muy de su estilo, panorámica tomada desde la meseta de la Piedad, con el Acueducto, Seminario, torreones de Lozoya y Arias Dávila, torres de Santa Columba y San Miguel y el caserío rodeado por la muralla. Algo, no obstante, debieron llamarle la atención las cruces del cerro y dibujó una, siquiera testimonio de que las había.

Rafael Peñuelas. Desde la Piedad. O/l. Ca. 1930. Nació en Tenerife, pero a los cinco años vino con sus padres a Segovia y aquí se formó como artista, manteniendo relación con los tertulianos de San Gregorio -Arranz, Barral, Machado, Grau…-, hasta que emigró a Madrid, donde, sin apoyo especial de críticos ni de galerías, pudo vivir de su arte. Como Ford 100 años antes, tampoco fue el cerro de la Piedad lo que le atrajo a ese borde sur de Segovia sino la incomparable vista de........

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