Los terrenos
A mí, que me pregunten
El tricornio no se mancha
Pensemos en una tranquila bahía natural, cerca de Cafarnaúm, donde el agua fría del lago se encuentra con el viento cálido del sur, creando un asombroso anfiteatro acústico. En ese escenario, flotando suavemente sobre una barca para proyectar mejor su voz, Jesús de Nazaret pronunció una de sus enseñanzas más universales y vigentes: la enseñanza acerca del Reino de Dios. La introducción de esta enseñanza es una de sus parábolas más conocidas: la parábola del sembrador y los terrenos. Aunque fue concebida hace dos milenios su contenido nos da también hoy una radiografía perfecta de la psicología contemporánea y de nuestras dificultades colectivas para asimilar lo verdaderamente importante.
El relato parte de una paradoja inicial: un sembrador sale a esparcir la semilla con absoluta generosidad, lanzándola en toda clase de terrenos sin excluir ninguno. Parece que no tiene mucho cuidado al elegir el terreno, lo que habla de una semilla abundante. La semilla posee una enorme fuerza intrínseca; tiene la........
