Bésame mucho
Cartas a Jesús Torres
Servicios de Emergencias, ¿estamos preparados?
“Bésame mucho”, el inmortal bolero que Consuelo Velázquez compuso en 1940, es la canción en español más versionada de la historia. Desde los Beatles hasta Elvis Presley o Luis Miguel, medio mundo ha hecho suyo ese ruego desesperado de eternidad ante el pavor de perder al ser amado. En el imaginario colectivo, el ósculo siempre ha gozado de excelente prensa: en los cuentos de hadas rompe hechizos de muerte y en Romeo y Julieta pasa de acto de amor furtivo durante el baile en casa de los Capuleto («En mis labios se queda tu pecado») a sello trágico del destino. En el lienzo, nadie como Gustav Klimt para encapsular el éxtasis romántico con dos amantes envueltos en oro que se aíslan del universo mediante un beso en la mejilla, cuya sola contemplación justifica de sobra la visita al palacio Belvedere de Viena. Sin embargo, arrimar los labios a la epidermis ajena no siempre es sinónimo de afecto. La historia y la ficción nos han dejado un fascinante catálogo de besos con segundas intenciones. Ahí........
