Entre el algoritmo y el alma
El marketing moderno, atrapado entre la data obsesiva y la rentabilidad a corto plazo, ha perdido su alma y ha privilegiado tan solo el aspecto transaccional de los intercambios humanos. Tal pareciera que su fundamento, comprender y servir al mercado, se ha tornado en una especie de manipulación digital que conlleva un consumo insostenible e incluso ciertas brechas éticas. En este sentido, y no únicamente desde una perspectiva académica, sino igualmente práctica, se hace necesario retornar a sus principios en cuanto a su orientación: crear valor, ser transparentes y buscar el impacto a largo plazo y las relaciones entre los actores.
En esta última dirección, se debe integrar la tecnología, y todas sus innovadoras herramientas, no como un fin, sino como instrumentos válidos para conexiones auténticas y responsables con el mercado (clientes), evitando en todo momento la saturación y la desconfianza de los consumidores.
No solo como académico e investigador en este campo, sino también como practicante de este, advierto con preocupación cómo esta disciplina, creada para empalmar necesidades con soluciones y generar valor mutuo para los participantes, ha mutado hacia un........
