España, ¡siempre España!
La lección que ha dado la Selección española de fútbol en el Mundial 2026 ha sido de las que dejan huella. Humildes, trabajadores, constantes, confiados en sí mismos incluso cuando algunos dudaban de ella, y, siempre, siempre, primando el trabajo en equipo por encima de las individualidades. Incluso el gol que dio la victoria a España frente a la desarmada Argentina fue fruto de ese trabajo de todos: un centro pasado de Pedro Porro -el héroe extremeño de la semifinal contra Francia-, que lleva al área de nuevo Nico Williams para que Ferran Torres metiera un gol antológico que le vale a la selección española su segunda estrella de campeona del mundo (la primera la consiguió en 2010, en el campeonato celebrado en Sudáfrica).
Pero, aun en los mejores momentos vividos colectivamente -léase, por ejemplo, la alegría inmensa y el fervor popular de millones y millones de aficionados y menos aficionados en toda España, por la obtención de la segunda estrella-, nuestros fantasmas no descansan. Son pocos, mezquinos, incluso despreciables como siempre, pero chirrían mucho y aún hacen daño. Quizás los ejemplos más palmarios hayan sido los protagonizados por algunos dirigentes del PNV y EH Bildu junto a algunos jóvenes proetarras vascos, unos cuantos........
