De cómo Estados Unidos va a perder otra guerra
Puede gustarnos mas o menos, pero el canciller alemán, Friedrich Merz, tiene toda la razón, cuando afirma que Irán está humillando a Estados Unidos en el curso de la guerra. Y no solo respecto de las acciones bélicas sino también en cuanto a las negociaciones de paz.
Porque el resultado de un conflicto armado no se mide por quien lleva la iniciativa del ataque, o la capacidad militar global, o por quien sufre la mayor cantidad de daños, sino por la consecución o no de los objetivos estratégicos que se buscaban al iniciar la guerra. Washington lo experimentó dolorosamente en Vietnam y más recientemente en Afganistán o Irak. Rusia también lo sufrió en Afganistán y parcialmente lo está sufriendo en Ucrania.
Es por esa razón que, cuando no se consiguen los objetivos deseados, una solución alternativa consiste en ir reduciendo discursivamente el alcance de los objetivos a conseguir. Eso le sucedió aparatosamente a Rusia con la invasión a Ucrania, que pasó de la conquista de Kiev y la caída del gobierno ucranio (que sucedería en pocas semanas) a la guerra de posiciones y desgaste para ensanchar el control territorial en el Donbás.
En el caso de la guerra contra Irán, el presidente Trump comenzó su ataque dejando claro que el propósito estratégico era la caída del régimen de los ayatolas, algo que se vería inmediatamente acompañado por otros objetivos colaterales: eliminación del programa nuclear iraní, supresión del apoyo a milicias armadas en diversos países de la zona, etc. Sin embargo, conforme se prolongaba la guerra, Trump ha dejado de hablar de la caída del régimen de Teherán, para mencionar otros objetivos más delimitados. Últimamente, se ciñe a la posibilidad de detener el programa nuclear iraní (y no a su eliminación definitiva,........
