Múnich 2026: el acta de defunción de la soberanía europea
Si algo podemos destacar de la Conferencia de Seguridad de Múnich celebrada este año, bajo el siniestro paraguas de una OTAN cada vez más beligerante, es que ha supuesto dos nuevas vueltas de tuerca a la ya debilitada autonomía de Europa. No nos engañemos: lo que hemos presenciado en Baviera no es un foro de debate estratégico, sino la puesta en escena de una capitulación. Una rendición formal de la Unión Europea ante los dictados de Washington y una declaración de guerra fría (y quizás no tan fría) contra los intereses de los pueblos del continente.
La cumbre nos ha dejado imágenes para el análisis, pero sobre todo, declaraciones que deberían helar la sangre de cualquier ciudadano que aún crea en la democracia representativa. La gran novedad, la primera gran vuelta de tuerca, ha llegado de la mano de Ursula von der Leyen. La presidenta de la Comisión Europea, en un alarde de cesión de soberanía sin precedentes, ha planteado que, en materia de defensa —léase, en la gestión del conflicto con Rusia—, la UE pueda tomar decisiones por mayoría simple, eliminando el derecho de veto de los estados miembros.
Esto es un golpe de estado técnico contra la soberanía nacional. Lo que se nos vende como "eficacia" y "rapidez de acción" no es más que la imposibilidad de que países como Eslovaquia o Hungría puedan oponerse a una escalada bélica que no desean. La propuesta de Von der Leyen busca atar a toda la Unión al carro de la guerra, silenciando las voces discrepantes. Ya no importa lo que piensen los parlamentos nacionales ni los ciudadanos; lo que importa es cumplir con la hoja de ruta marcada desde fuera.
Y ese "fuera" nos lleva a la segunda vuelta de tuerca: la mayor sumisión a Estados Unidos. El nuevo inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, ha vuelto a exigir más implicación europea, es decir, más........
