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Cuando cae el dictador, tiemblan los cómplices

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07.01.2026

Nada hay más peligroso que un tirano que se sabe perdido.

La captura de Nicolás Maduro no es solo el final de una huida; es el inicio de una verdad que durante años se intentó aplazar entre discursos cómodos y silencios cómplices.

Yo lo digo sin rodeos: cuando cae un dictador, no cae solo. Cae con él la red que lo sostuvo, lo financió, lo justificó y lo defendió dentro y fuera de Venezuela.

Por eso hoy no hay serenidad en ciertos sectores del poder, sino temor. El ventilador se encendió y nadie sabe hasta dónde llegarán los escombros… y a quienes terminará golpeando.

Maduro fue la cara visible de una estructura criminal, pero jamás actuó solo. Gobernó apoyado en militares........

© Diario Occidente