Mientras sale el café
Me entristece mucho la política actual. Y no creo que se deba a los actores, aunque me empeñe en recordar con más glamour a los de antaño. Es como si la película ya no fuera para mí porque se tratara de la enésima secuela de otra. Una cosa así. O peor aún, como si solo me importara la puerta de mi casa, el micro mundo que termina en el barrio alto de los Ruices y en la Huerta del Manco. Me entristece y me jode porque, a pesar de mi inacción o pasotismo, continúo pensando que la vida nos va en ello. Y me hace sentir muy mayor, un anciano llamando a las puertas del cielo.
Justamente esta mañana, mientras esperaba a que saliera el café, se me han venido a la cabeza mis años mozos. Todos de golpe y porrazo, como si necesitaran trasladarme un mensaje urgente, urgentísimo; y supongo que de ahí esta sensación avinagrada de haber perdido el hilo de la historia. Me reconozco: sigo siendo el palo con gafas y granos de la esquina inferior del cuadro —que tituló mi admirado Miguel........
