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Acoso Sexual en el ámbito laboral

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28.03.2026

Por: María del Carmen Jiménez

El acoso sexual en el ámbito laboral es una problemática estructural que afecta a millones de personas en todo el mundo, especialmente a mujeres y poblaciones en situación de vulnerabilidad. Es una forma de violencia basada en género relacionada con: conductas sexuales no consentidas, comentarios, insinuaciones, contacto físico o presión, uso de jerarquía de poder para intimidar o coaccionar.

  Este fenómeno no solo implica conductas individuales inapropiadas, sino que refleja relaciones de poder desiguales, normas culturales permisivas y fallas institucionales. Su persistencia responde a sistemas históricos de dominación que organizan las relaciones sociales y laborales. En este contexto, el patriarcado y la noción de “dueñidad”- entendida como la apropiación simbólica y material de los cuerpos y la voluntad de otros u otras- emergen como categorías analíticas para explicar estas formas de violencia. Implican la idea de posesión sobre otras personas. Esta lógica se manifiesta cuando superiores jerárquicos asumen que tienen derecho sobre el tiempo, el cuerpo e incluso la intimidad de sus subordinadas.

El patriarcado como sistema de organización social en el que los hombres, especialmente aquellos en posiciones de autoridad, concentran el poder económico, político y simbólico, se traduce en el campo laboral en jerarquías que privilegian lo masculino y subordinan lo femenino, generando condiciones propicias para el abuso. Así el acoso sexual se configura como una herramienta de control y dominación. No se trata únicamente del deseo o atracción, sino del ejercicio del poder sobre los cuerpos considerados disponibles o inferiores.

Por eso, las mujeres y otras identidades de género subalternizadas,  son más vulnerables a estas practicas debido a su posición histórica de desigualdad. Además el patriarcado tolera y naturaliza estos comportamientos que trivializan el acoso.  Por ello, en muchas entidades privadas y públicas donde el poder se ejerce sin controles efectivos se normaliza el abuso como parte del ambiente laboral, se silencia a las víctimas, se prioriza la reputación institucional sobre la justicia.

Las consecuencias del acoso y abuso sexual, enmarcadas en estas lógicas de dominación, son profundas. A nivel individual, las víctimas enfrentan daños psicológicos, emocionales y profesionales. A nivel colectivo, se reproducen desigualdades de género y se limita la participación plena en el trabajo. Así mismo estas dinámicas erosionan la ética organizacional y perpetúan modelos de liderazgo autoritarios, afectando la calidad de entornos laborales. Es importante señalar que mientras el patriarcado y la dueñidad permanezcan intactos, las soluciones, como sanciones aisladas resultarán insuficientes.

 Desde luego ante las denuncias, a los abusadores y acosadores les debe caer todo el peso de la ley y, la justicia en el marco del debido proceso debe fallar con perspectiva de género. No obstante, superar el acoso sexual en el ámbito laboral implica cuestionar y transformar las estructuras que lo sostienen. Esto requiere: desmontar las jerarquías patriarcales mediante políticas de igualdad de género y participación equitativa en los espacios de poder, erradicar la lógica de la dueñidad, promoviendo relaciones basadas en el respeto, la autonomía y la dignidad, fortalecer las instituciones mediante mecanismos efectivos de denuncia, sanción y reparación que rompan con la impunidad.

Es fundamental, impulsar cambios culturales que desnaturalicen este tipo de violencia contra las mujeres. Solo así será posible construir entornos laborales verdaderamente justos, seguros y equitativos.


© Diario del Huila