Los beneficios de las abejas
Por: Luis Alfonso Albarracín Palomino
Leí en la edición de El Tiempo correspondiente al sábado anterior, una columna publicada por la distinguida periodista Pamela Andrea Avendaño Parra, sobre los beneficios que reciben los hogares cuando observamos una abeja cerca de nuestros hogares. A simple vista, cuando ocurre una situación de éstas, nos genera temor por una eventual picadura a cualquier integrante de la familia. Los expertos en apicultura recomiendan que debemos mantener una serenidad y mostrar una actitud tranquila y positiva cuando este insecto se posa en cualquier parte de nuestros cuerpos. Ellas toman la decisión de huir hacia otros ambientes, sin sufrir una picadura. Si toma la decisión de ahuyentarlas, pueden sufrir picaduras dolorosas de estas apidaes. Pero quiero volver a focalizarme en los beneficios que traen nuestros hogares cuando arriban temporalmente a nuestras viviendas. Según la cultura oriental en algunos países asiáticos, su significado es que nos dejan una señal.
La presencia de una abeja merodeando por el jardín, cerca de una ventana o en la puerta de entrada suele despertar reacciones divididas: para algunos es motivo de alerta por el temor a una picadura, mientras que para otros es un evento cotidiano sin mayor relevancia. El articulo en mención, expresa “Sin embargo, detrás de este pequeño visitante se esconden interpretaciones que van desde el equilibrio ecológico hasta profundos simbolismos de prosperidad. Cuando una abeja elige acercarse a una vivienda, no lo hace por azar; lo más probable es que el entorno ofrezca condiciones saludables, como plantas con flores ricas en néctar, fuentes de agua cercanas o un aire libre de un uso excesivo de insecticidas químicos. Su llegada es, ante todo, un indicador de que el área mantiene un nivel de biodiversidad adecuado”.
Más allá de la biología, disciplinas milenarias como el Feng Shui que es la filosofía china centrada en la armonización de los espacios,ven en la abeja un símbolo de energía sumamente positiva.Para esta tradición, ver una cerca del hogar representa un augurio de crecimiento y la llegada de nuevas oportunidades. Apreciados lectores, disculpen que toque algunos acápites de esta interesante publicación: “Al ser animales que trabajan de forma colectiva y organizada para producir miel, se les asocia directamente con la recompensa al esfuerzo. En este contexto, la visita de una abeja puede interpretarse bajo los siguientes conceptos: Trabajo y recompensa, que representa el esfuerzo coordinado que finalmente produce frutos tangibles. La comunicación y cooperación, refleja la estructura social de la colmena y la importancia del apoyo mutuo y por último la abundancia y prosperidad, que, debido a su capacidad para generar alimento, asegura la vida de la colmena.
La fascinación por las abejas no es exclusiva del pensamiento oriental. A lo largo de la historia, diversas culturas les han otorgado roles protagónicos. En el cristianismo, por ejemplo, se han vinculado con la pureza y la dulzura, mientras que en la sapiencia celta se les consideraba portadoras de mensajes sobre la transformación o la inmortalidad.
Incluso en la antigüedad se creía que estos insectos actuaban como mensajeros entre el mundo terrenal y el espiritual, reforzando la idea de que su presencia es una señal de evolución personal para quien las observa. Las abejas son responsables de una labor titánica en los ecosistemas globales. Alrededor del 85 % de las plantas con flores y bosques de la naturaleza y el 70 % de los cultivos agrícolas dependen de la polinización de las abejas. Esta cifra pone de manifiesto que, si una abeja ronda su hogar, usted está presenciando a uno de los actores más relevantes para la vida en el planeta. Por ello, la recomendación de los expertos es siempre mantener la calma, no agredirlas y permitir que sigan su camino, entendiendo que su visita es un certificado de buena salud para su entorno inmediato.
