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CACAO, CAFÉ Y LIMON POR EL SUELO

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21.02.2026

AMADEO GONZALEZ TRIVIÑO

Las políticas agropecuarias que se viven en los actuales momentos, son solo el indicador de una gran crisis social y humana que se avecina para todos los colombianos, cuando los productos básicos de la actividad del campo, están siendo menoscabados por el Estado mismo y las políticas de control y de proyección para la producción y estabilización de precios en el mercado nacional no existe.

Las ínfulas con las que se viene manejando la economía de mercado para el campesino y el agricultor, cada día tienden al menosprecio y a la desvalorización de su actividad de explotación y de producción de los productos básicos de la canasta familiar, y las grandes empresas, emporios y conglomerados, así se llamen cooperativas o federaciones de ciertos grupos productores, han terminado por ser pulpos que abusan y saquean los recursos de quienes laboran el campo, de quienes tienen que someterse al imperio del mercado impuesto por aquellos y estas circunstancias parecen no tener una orientación más que evidente, hacia la pauperización del sector productivo nacional.

De contera encontramos que los insumos, abonos, fungicidas y todas clase de productos requeridos para la explotación de cualquier fundo agrícola, terminan por estar encareciéndose día a día, y lo que parecía que tenía que ser un apoyo a partir de créditos en las entidades del gobierno nacional, han terminado por ser los grandes aliados de la competencia económica, que mediante tramites y formalismos legales, van cerrando la puerta, mientras las abren a otras modalidades crediticias, que terminan por expropiar y dejar en la calle, a quienes en su momento, recurrieron a créditos para la inversión en sus predios.

Es lamentable saber que el cacao de la región del Huila, uno de los productos con más aceptabilidad en el mundo, dada la calidad y la baja reducción de cadmio dentro de su estructura interna, y teniendo en cuenta las políticas sanitarias exigidas en Europa, por los efectos negativos y su asociación al cáncer dentro del ser humano, en el sistema renal, hepático y pulmonar, entre otros, haya sufrido una reducción de su precio hasta el punto de que hoy en día se esté ofreciendo un pago de ocho mil pesos por kilo, y quizá la forma como se ha invadido producción extranjera y se quiera presentar como producida en nuestra tierra, termine por ser la debacle, para los cacaoteros de la región al igual que para las políticas del actual gobierno, cuando se propone sustituir la hoja de coca erradicándola por la siembra de cacao, y así como se ven las cosas, dicha política será un fracaso.

Qué decir del café, que pasó de una temporada de presunta bonanza cafetera,  comience hoy en día, a regresar a los precios primigenios donde no se daba más de un millón por carga y la producción de otros países exportadores se reactive y tenga incluso apoyo estatal en tanto que para Colombia redunde en una situación de crisis, donde las cooperativas cafeteras, como aliadas de la Federación Nacional de Cafeteros, han terminado por ser instrumentalizados, no para el apoyo del caficultor, sino para ser el intermediario de sus políticas impositivas y de las ventas a futuro que dieron con la quiebra de muchos caficultores que no encontraron una respuesta al equilibrio económico del contrato, porque el pulpo cafetero así lo impuso. Es el caso que el precio interno del café para el consumo, se elevó y se volvió imposible de adquirir en la tienda del pueblo, es el único que no baja.

Finamente, saber que hoy en día, muchos agricultores han decidido proceder a tumbar sus cultivos de limón, hacen parte de un proceso sin dolientes, sin políticas oficiales de protección, que lleva a que las cosechas se pierdan hasta el punto de que nadie lo quiera recibir ni regalado, por la forma como se ha manejado parte de la economía nacional y las intermediarias en la venta y distribución del producto, sean los generadores de la crisis y del desastre social que vivimos.

No se escuchan voces de apoyo, todos en política, dedicados a desangrar con el voto a los incautos colombianos, pregonando una falsa democracia que no tenemos y que nunca hemos vivido postulándose como campesinos sin conocer el campo.


© Diario del Huila