La piedra romana
16 de abril 2026 - 03:07
La situación se había hecho todavía más insostenible cuando (el emperador) Mauricio acusó al papa de alta traición […] y Gregorio retiró de Constantinopla a su apocrisiario. Para el gobierno imperial […] tal actuación suponía una interferencia del papa en la esfera política […] ; ello sin contar otras disputas por el encumbramiento de la iglesia de Rávena (rival de Roma) y la asunción por la de Constantinopla del título de patriarcado ecuménico”. Estos gravísimos episodios, magistralmente historiados por Luis García Moreno, sucedieron en el lejanísimo 595, hace más de 1.400 años. Y, sin embargo, no podemos dejar de encontrar ecos en acontecimientos de plena actualidad que también enfrentan a las hodiernas formas imperiales y a la Iglesia romana. Llaman la atención los protagonistas de estos conflictos: ¿qué se puede decir de san Gregorio Magno, tenido como el mayor de todos los papas de la Historia? En cuanto a Mauricio, fue un excelente emperador que derrotó a todos los enemigos de Constantinopla, y cuya deposición y asesinato años después, tras una intriga política, sumió al imperio bizantino en una colosal crisis de la que apenas pudo salir, ya muy debilitado, veinticinco años después.
Muchos reyes y emperadores, no siempre ni precisamente los peores, han tropezado con la piedra romana a lo largo de los siglos y hasta hoy. Hombres incluso profundamente religiosos, como Carlos V o Felipe II, se las hubieron de tener tiesas con los papas. De ellos hasta personajes como Napoleón, Hitler o Stalin, es posible recorrer todo el arco de la política, de la psicología y la moral. ¿Qué ha sido de lo que representaban? La voracidad de la Historia no deja títere con cabeza, excepto la de la terrenal caput Ecclesiae, cada vez con mejor salud para escándalo de todos los profetas laicos.
El sábado pasado, en una abarrotada plaza de Cibeles, unas 85.000 personas, según El País, jóvenes en su inmensa mayoría, celebraban bailando y cantando la Fiesta de la Resurrección, una de las últimas propuestas de la asombrosamente reactivada y combativa Asociación Católica de Propagandistas. León XIV envió un mensaje cuya hondura y trascendencia se acentúan ante su cercana visita. En él, por dos veces, se refirió a los mártires españoles y, concretamente, a los muy numerosos de la propia ACdP. Los mártires, he ahí la clave.
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