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"El celo con el que se persigue la oprobiosa dictadura -felizmente superada- contrasta con la tolerancia, cuando no exaltación, de otros fascismos más cercanos en el tiempo"

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26.03.2026

Hace unos años el Gobierno de Navarra instaló en el paseo de Sarasate un contenedor con el lema “Deconstruir el Franquismo”, en el que se exponía “la simbología represiva” de la dictadura. La mayor parte de las 300 piezas exhibidas con gran alharaca eran chapicas del Instituto Nacional de la Vivienda incautadas en edificios de VPO que reproducían el yugo y las flechas originarios de los Reyes Católicos, que la Falange hizo suyos. Intuyo que habrá quienes extrañen dichas placas, pero no precisamente añorando el franquismo, sino la promoción de las hoy inexistentes viviendas sociales. El celo con el que se persigue la oprobiosa dictadura -felizmente superada, a pesar de los desesperados intentos de unos cuantos por estirarla ad infinitum- contrasta vivamente con la tolerancia, cuando no exaltación, de otros fascismos más cercanos en el tiempo. 

Me refiero concretamente al encarnado por ETA, como lo prueba la impunidad con la que un niño encabezó recientemente la Korrika, contaminando las calles de Pamplona con el rostro de un criminal en su camiseta. Patxi Ruiz, que así se llama el matarife, no es un delincuente cualquiera, sino el asesino de Tomás Caballero, concejal iruindarra democráticamente........

© Diario de Navarra