Tenemos que recuperar el pulso inversor
El último índice de confianza para la inversión extranjera elaborado por Kearney confirma una tendencia que se viene consolidando en los últimos años: España pierde posiciones en la competencia global para atraer capital. El descenso del octavo puesto en 2023 al decimoquinto en 2026 no es un ajuste puntual, sino la manifestación de un deterioro progresivo en algunos de los factores que las multinacionales consideran clave cuando deciden dónde invertir.
Conviene partir de una idea esencial. La inversión internacional no se dirige necesariamente hacia los países con menor deuda pública o mayor ortodoxia fiscal. Economías como Estados Unidos o Japón, situadas en los primeros puestos del ranking, presentan niveles de endeudamiento muy elevados. Sin embargo, siguen siendo destinos prioritarios porque ofrecen aquello que realmente buscan los inversores: tamaño de mercado interno, dinamismo económico, liderazgo tecnológico y ecosistemas de innovación sólidos. En definitiva, expectativas de rentabilidad sostenida en el tiempo.
El propio informe identifica cuáles son los principales activos de España. Infraestructuras, crecimiento económico y talento aparecen como los factores más valorados por los directivos internacionales. Este punto es relevante porque evidencia que el país sigue contando con una base competitiva importante. La red logística, el posicionamiento en energías renovables o la cualificación de parte de su capital humano continúan siendo fortalezas claras.
El problema no........
