El futuro nos desafía en las escuelas (otra vez)
He aquí una fuerza enorme e incalculable, cuyo potencial para el bien o para el mal es todavía un asunto de pura conjetura. ¿Se trata del comienzo de una nueva era de libertad, prosperidad y enriquecimiento cultural, o de la primera fase de una desastrosa caída en la anarquía y la decadencia? Nadie lo sabe con certeza...”. Cuando lees esto, es fácil pensar en la Inteligencia Artificial (IA) generativa. Pero estas palabras las escribió un historiador a principios del siglo XIX, que miraba con una mezcla de fascinación y miedo la llegada del ferrocarril. En 1999, el filósofo Gordon Graham usó esta frase para mostrar que, cuando algo nuevo aparece, siempre nos da la misma sensación de vértigo. Yo mismo la usé en 2007 en mi libro “Ética e Internet”. Hoy, con la llegada de la IA, el futuro nos pone a prueba de nuevo. Y este cambio tan grande también afecta a nuestras escuelas y universidades.
La gente siempre se ha resistido a las “herramientas nuevas”. A finales del siglo XVIII surgió la historia de Ned Ludd, un joven tejedor que, se dice, rompió dos telares mecánicos por pura rabia. Años después, miles de trabajadores en Gran Bretaña........
