Una dinamización no exenta de retos
Con una fuerza laboral que suma 22.000 trabajadores y 7.000 locales en la Comunidad foral, el comercio de cercanía es una de las claves de bóveda que sustenta el alma de la sociedad navarra, un dinamizador de la vida de nuestras calles y barrios sin la cual a buen seguro se resentiría en gran medida la convivencia. Así lo sienten sus propios protagonistas, de cuya visión se da hoy un buen repaso de norte a sur en estas páginas. Conclusiones que también salieron a relucir en el foro ‘DN en vivo’ celebrado esta semana en la Cámara de Comercio.
Entre sus armas, la cercanía, el acompañamiento y un asesoramiento que el cliente no encuentra en otros formatos, fortalezas al fin y al cabo que resume bien hoy un comerciante de negocio histórico con esta frase: “Lleves 100 años o un mes, cuidar del cliente debe ser una prioridad”.
Pero tal y como reflejan los reportajes e informaciones del proyecto Desafíos de Navarra que se viene desarrollando este mes, no son pocas las zozobras que acechan a los profesionales del sector. Ellos mismos apuntan a cuatro: la falta de relevo generacional, las excesivas cargas fiscales, unas trabas burocráticas que lastras su caminar -en especial, al poner en marcha un nuevo negocio- y el reto que les supone el comercio online.
Y es precisamente aquí donde muchos están dando un ejemplo de versatilidad y adaptación a los tiempos; comerciantes que han volcado en las redes sociales parte de sus muchas horas de dedicación para obtener el plus de visibilidad y cercanía con el cliente que necesitan. No en vano, plataformas como Instagram se han convertido en el nuevo escaparate donde estos nuevos 'influencers' expanden sus locales para dar a conocer sus productos.
Y también al otro lado del mostrador toca hacer una reflexión: la sociedad navarra haría bien en replantearse sus hábitos de consumo y hacerlos un poco más reflexivos si no quiere ver como esos comercios que dan vida acaban bajando la persiana.
