Cronología de un ciclista casi atropellado y finalmente multado en Pamplona
Hace dos semanas, en la calle Iturrama, un coche decidió no cederme el paso en una rotonda. Quizá pensó que le daría tiempo a salir antes de que yo llegara, o que si salía detrás mía era un rollo ir detrás de una bici. La realidad es que no sé qué pensó. Lo que sí sé es que, a pesar de tener yo la prioridad, tuve que frenar al máximo para evitar chocar contra él. El coche siguió su camino y yo conseguí mantener el equilibrio con un susto de muerte.
La semana pasada, mientras circulaba en bicicleta por Marcelo Celayeta, otro coche intentó adelantarme hasta en tres ocasiones sin tener espacio suficiente para hacerlo. Su conducción era agresiva y, evidentemente, me ponía en riesgo. Cuando finalmente consiguió pasar, aún tuvo el detalle de bajar la ventanilla para insultarme.
El viernes, durante una campaña de concienciación, me multaron en San Jorge por circular con la bicicleta por la acera. Mi trayecto consistía en apenas 40 metros, desde el aparcamiento de bicicletas hasta incorporarme a la carretera. No discutí la multa, aunque en ese momento me encontraba impulsándome con un pie en el suelo, prácticamente detenido y a escasos metros de la calzada. Personalmente creo que las bicicletas deben circular por la carretera. Pero también creo que las carreteras deben de ser un sitio seguro para todos y por el momento no lo son.
Del mismo modo que se hacen campañas de concienciación dirigidas a los ciclistas, quizá también sería necesario dirigir algunas a los conductores. Porque la realidad es que vamos a compartir el espacio en la carretera y, aunque la normativa para los coches no haya cambiado, tampoco ha cambiado el riesgo que generan muchos de ellos.
Lo que si ha variado es algo importante: ahora somos muchos más ciclistas. Muchos de ellos muy jóvenes, ya que con 14 años deben estar en la carretera. Y también se debe velar por nuestra seguridad.
