Tempestad en Londres
Opinión | Desperfectos
El primer ministro británico, Keir Starmer / Europa Press/Contacto/Tayfun Salci
El sistema británico, que en un tiempo inspiró a no pocos países, padece de precariedad, con un estado del bienestar cuyos costes ninguna Hacienda puede asumir. Tanto que admiramos el modo bipartidista y el sistema electoral mayoritario para acabar viendo cómo unas elecciones locales dejan escorado al Partido Laborista sin que los conservadores sean el reemplazo. El deslizamiento electoral ha favorecido mucho al partido del brexit que lidera Nigel Farage y a los Verdes, mezcla de antisistema y voto islamista. El primer ministro Keir Starmer es el gran caído y escenificar su sustitución está siendo un espectáculo, incluso más cainita que la revuelta tory contra Margaret Thatcher en 1990. Por el momento, el exministro de Sanidad -Wes Streeting- y el alcalde de Manchester y sin escaño en los Comunes -Andy Burnham- parecen tantear un pacto para preservar la unión laborista, empeño arduo por definición. Puede haber sorpresas.
Starmer ganó las elecciones hace dos años, de forma abrumadora. Descalabró a los conservadores, que habían tenido el poder largo tiempo y lo habían ejercido con poco éxito. David Cameron fue primer........
