Sociología del aplauso interminable
Sociología del aplauso interminable
El tenor Plácido Domingo canta en Marbella (Málaga). / EFE/ Esther Gómez
Si la IA no se equivoca, el récord de aplauso en concierto lo tiene Plácido Domingo (80 minutos, Viena, 1991). Pero ese es otro asunto, al que mueve no tanto el fervor del trance musical como la voluntad de marcar el peso del homenaje. En el caso del aplauso al Papa Prevost en el Congreso, el íter debió de ser el siguiente: el PSOE quiere apuntarse el tanto político, augurable por la sintonía en cuestiones clave (Trump, la IA, el rearme, la paz, la emigración), el PP........
