Señalar al pequeño empresario, una peligrosa irresponsabilidad
Señalar al pequeño empresario, una peligrosa irresponsabilidad
El pequeño comercio de Mallorca vive una situación comprometida. / B. Ramon
Mallorca está cansada. Sería absurdo negarlo y profundamente irresponsable mirar hacia otro lado. Hay malestar por la vivienda, preocupación por la saturación de determinados espacios y una sensación creciente de que nuestra isla ha cambiado demasiado deprisa. Quienes representamos al comercio de proximidad también vivimos aquí. Sufrimos los atascos y vemos con angustia cómo nuestros hijos se preguntan si algún día podrán acceder a una vivienda. No somos ajenos al debate. Somos parte de él.
Precisamente por eso, porque el problema es real y grave, Mallorca merece respuestas serias. Lo que no merece es un manual que señale negocios, inmobiliarias o viviendas, explique cómo actuar sobre propiedades ajenas y recomiende ocultar la identidad, cubrirse el rostro o evitar cámaras y presencia policial. Llamemos a las cosas por su nombre: cuando para defender una causa se enseña cómo no ser identificado, se cruza una línea que ninguna democracia debería banalizar.
Me preocupa el documento difundido por Arran y Menys Turisme, Més Vida. Pero me preocupa aún más la frivolidad con la que algunos minimizan sus consecuencias. Justificar una acción porque «el daño es mínimo» es de una enorme irresponsabilidad. ¿Quién decide cuánto daño puede soportar el negocio de otro? ¿Quién pone precio a limpiar una fachada o reparar una cerradura? ¿Y quién mide el miedo de abrir al día........
