Tres milagros
Ell Papa León XIV / EFE
Silencio en la escucha y ovación unánime de siete minutos. León XIV provocó el primer milagro en el Congreso de los Diputados. Cada una de sus señorías fue capaz de callar y aplaudir la discrepancia, inusitado para unos representantes del pueblo tan dados a aleccionarnos en el desprecio. Aunque todos jugaron a situarse en el equipo del Papa, ninguno de ellos pudo sentirse plenamente de acuerdo con su discurso. Lógico. León XIV, como no, se mantuvo firme y transparente en el eje moral de la Iglesia católica. Puede gustar más o menos, pero no se le puede negar coherencia.
¡Ay, la coherencia! Ese fue el segundo milagro del pontífice. El efecto balsámico de no producir cortocircuitos continuos entre las palabras y la moral. Su defensa católica de la vida la llevó a ampararla en todos........
