Han pasado 250 años
Opinión | Las cuentas de la vida
Las cuentas de la vida / .
Pocas décadas después de haberse declarado la independencia en los Estados Unidos, el joven aristócrata francés Alexis de Tocqueville llegó al nuevo país con el raro encargo de estudiar su sistema carcelario. Le dedicó poco tiempo –y quizás con desgana–, porque su mirada se posó sobre la totalidad de la nueva nación. Le sorprendió que los hombres se dieran la mano –un gesto considerado vulgar en la vieja Europa– y no le pasó por alto el despliegue horizontal de las relaciones humanas. Tocqueville era un hombre curioso, provisto de una inteligencia desbordante. Si aún hoy su lectura sigue ofreciéndonos un marco intelectual para entender en qué consiste y cómo actúa una democracia es porque, en apenas unos meses, supo leer con una profundidad deslumbrante –casi profética– no sólo la nueva realidad que nacía en América, sino la proyección orgánica, el desarrollo, la potencialidad política y humana de una nueva sociedad que necesitaba de unas instituciones, unas leyes y unos contrapesos, pero que sobre todo de una cultura concreta. En este........
