La justicia que se eterniza no es justicia
La justicia que se eterniza no es justicia
Mazo de juez. / ARCHIVO
Una chica de 18 años es violada por quien consideraba su amigo. Un hombre que destroza su vida. Cuando escapa de la casa llama a su novio desesperada para decirle que se va a suicidar. La sentencia se ha conocido ahora, ocho años después de los hechos: una pena mínima de cuatro años y cuatro meses porque ha tenido la suerte de beneficiarse de la ley del ‘solo sí es sí’, de triste recuerdo, y de las dilaciones de una justicia que no ha hecho justicia. La sentencia explica que la agresión provocó a la mujer una afectación psicopatológica «muy grave» que tuvo una «enorme incidencia» en su vida personal, social, íntima y de pareja: «ansiedad constante, hiperactivación fisiológica, crisis puntuales difíciles de controlar, síntomas depresivos,........
