Amar y trabajar por Venezuela | Por Antonio Pérez Esclarín
Por Antonio Pérez Esclarín (pesclarin@gmail.com)
@antonioperezesclarin
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Los días inciertos que vivimos deben estimular nuestra creatividad y la decisión de amar a Venezuela con un amor práctico, servicial, sacrificado, que se oponga a toda política sectaria e inhumana y busque la reconciliación y la unión como camino para juntos enfrentar y resolver nuestros graves problemas. Para ello, en primer lugar, debemos enamorarnos de Venezuela, pues sólo si la amamos con un amor firme y apasionado trabajaremos con entusiasmo y sin rendirnos, por su transformación. No olvidemos que el amor es fuente de fortaleza y de esperanza y es capaz de superar las dificultades y los problemas.
Desde hace ya un buen tiempo vengo trabajando para que los venezolanos nos enamoremos profundamente de nuestro país con un amor verdadero y eficaz que nos lleve a preocuparnos y ocuparnos por sanar sus heridas y devolverle e incluso acrecentar su antiguo esplendor. Como me gusta repetir, yo no quiero una Venezuela ni de la cuarta ni de la quinta república, yo quiero una Venezuela de primera y ese debería ser el objetivo que nos unifique y comprometa a todos los que en verdad amamos a Venezuela.
El amor debe comenzar por conocerla, admirarla y enamorarnos de ella: No podemos olvidar que cuando en 1498, Cristóbal Colón llegó a tierras venezolanas, quedó tan impresionado con su belleza que creyó que había llegado al Paraíso Terrenal. Sus ojos ardidos de tanta luz y tanto verdor trataban en vano de captar toda la hermosura. Y de su asombro y admiración, brotó el primer nombre de Venezuela: Tierra de Gracia.
Venezuela es ciertamente un país privilegiado, lleno de encantos y prodigios, que Dios lo debió crear en una tarde en que andaba especialmente feliz. Realmente, Dios derrochó su generosidad con........
