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El Síndrome de «Nodoyuna»: De las Comiquitas a la Realidad | Por: Adalberto Gabaldón

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01.10.2026

Cuando mis hijas eran pequeñas, los  domingos por la mañana se paraban temprano, prendían el televisor y veían unas comiquitas muy divertidas.. Había una que me gustaba especialmente: la de un villano que vivía planificando diabluras que, invariablemente, le salían mal..Sin embargo, el alma no era la del villano, sino la de su perro al que su amo maltrataba y “jalaba” de aquí para allá, pero que tenía la última palabra —o mejor dicho, la última carcajada— cuando los planes se desmoronaban.A mí lo que más gracia me daba era ver el perro muerto de la risa, burlándose de su amo.

El villano se llamaba Pierre, porque era francés, pero su apellido era genial: «Nodoyuna». «No-doy-una». El tipo cargaba en su propio nombre la condena de su incapacidad: nada le salía bien, no pegaba ni una sola. Cuando finalmente caí en cuenta del juego de palabras, solté una carcajada tan fuerte que mis hijas se voltearon extrañadas; les parecía muy divertido que su padre se estuviera riendo de un chiste que había estado frente a sus ojos desde el primer día.Lo que vimos ayer en esos episodios en Nueva York, que tanto nos atañen, me recordó inmediatamente una guasa muy popular de hace casi cien años. Se trata de un merengue venezolano, probablemente de la autoría de Lorenzo Herrera, que retrataba a los........

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