Bienvenido Mr. Marshall | Por: Adalberto Gabaldón
La España de los años 50 era una nación azotada por toda suerte de calamidades que se habían iniciado en los terribles episodios de la Guerra Civil, que mató a miles de ciudadanos y que echó del país a millones de españoles de la época. En los años 50, España, además, era una nación aislada internacionalmente donde la gente comía lo que podía cultivar en donde vivía. En sus patios traseros o en donde fuera posible sembrar algo para medio alimentarse. Era una nación que a duras penas podía generar un par de comidas medio completas al día.
En resumidas cuentas, era una nación total y completamente empobrecida. Pero rica. España estaba rodeada de magníficos monumentos —algunos milenarios— que maravillaban al mundo entero; era muy rica en recursos físicos que estaban a la vista y que atraían a personas de muchas partes del mundo que iban allí a disfrutar de aquellas bellezas históricas: la Alhambra, el Alcázar de Sevilla, los grandes monumentos romanos, etcétera.
Y Madrid, dentro de la pobreza, era Madrid, con sus extraordinarios espectáculos taurinos y teatros. Así que, dentro de aquella pobreza masiva, había cierto esplendor que atraía a mucha gente; allí iban Ava Gardner, Hemingway puso a Pamplona y sus sanfermines en........
