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La sombra del árbol de la cruz

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01.04.2026

Creado: 01.04.2026 | 06:00

Actualizado: 01.04.2026 | 06:00

A falta de obra pública en trenes y progreso, a los leoneses les dio ayer por embelesarse en San Marcelo ante los camiones pluma que colocan a Cristo crucificado en el paso que ambientará el Gólgota en la medianoche del jueves. Igual, empezamos a dejar la fe por encima de nuestras posibilidades, y al final todo el mundo cree en dios cuando se tambalea el avión; lo escribió Leiva en esas maneras que apunta desde que comenzó a actuar de albacea de los libros de cuentas y la hijuela de Sabina. Algo tiene la cruz para que no se pongan de acuerdo ni en el árbol de la primera madera que dio la talla al suplicio; algo tiene la cruz, hermanos, para que por miles y millones se persignen al poner un pie en la calle, se santigüen para templar el miedo al salto al vacío que empuja la vida, en el nombre del padre, del hijo, de espíritu santo, para contener la felicidad por un acierto. Hay mortales que se hicieron de Djokovic cuando le echaron los perros por no meterse en vena el veneno del ensayo de control de individuos con el virus chino y le dio por hacer apología de la señal de los cristianos; empezamos a dejar de creer cuando nos enseñaron el Capital y nos quitaron la Biblia, perdidos en busca de la cruz hasta que Luis de la Fuente tuvo que explicar a los de la Cope, ojo, a los de la Cope, por Dios, que persignarse no era un amuleto. Y qué mal le hago a nadie, le espetó una abuela a la nieta cuando le cuestionó esa liturgia de empezar por la señal de la cruz cada empresa de su vida, hasta la que le dio vida a sus descendientes. A veces, veo cruces, indican los pasajeros que pueden refugiarse entre las joyas monumentales leonesas de ese viento del norte que no quita el solano de la siesta en medio de una ciudad salpicada de doctrina del Cristo crucificado en cada esquina y rincón de su proyección artística desde que se sacudió la creencia de los dioses mortales de Roma, encumbrados sobre los canales de Plinio, el Viejo. La cruz inspira imperios, hasta este perdido de León que vuelve cada víspera del Jueves Santo al huerto de los Olivos; ojalá que el árbol de la cruz salga del cedro; porque si es roble, ni Dios podrá arrancar los clavos.


© Diario de León