Un Narciso en La Moncloa
Creado: 31.01.2026 | 06:00
Actualizado: 31.01.2026 | 06:00
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Un día sí y otro también nos llega por las redes sociales multitud de videos referidos al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. La crítica mordaz que se hace del inquilino de La Moncloa, en la vida diaria, daría lugar a un enfrentamiento físico que, inclusive, abocaría a violencia con resultados fatídicos. He escuchado las palabras más fuertes que se pueden decir a una persona.
Estamos ante la dualidad amor-odio. Escudriñando los archivos no he encontrado ningún personaje que reciba tantos apelativos insultantes. Pedro se hace merecedor de los mayores improperios jamás conocidos desde que Caín mató a Abel y surgió el odio entre los seres humanos. Es el mayor provocador que ha engendrado el magma terráqueo. Pedro Sánchez es querido y odiado por millones de personas. Me detengo en la querencia. No es lo mismo querer que amar. Querer tiene un valor más material. Amar es un valor más espiritual. Es un signo de aprecio hacia el otro. Es un amor por el otro. Es el cariño que sientes por otra persona. Por el contrario, el querer es un signo materialista, egoísta, morboso, erótico. Algo así que, mientras, me des, te quiero y el día que dejes de darme, te desprecio. Estamos ante la prostitución de la querencia, pagar por los servicios prestados. Y me pregunto, ¿cuántas personas quieren a Pedro y cuántas lo aman? Yo diría que a Pedro lo quieren millones de personas y amarlo, puede ser que una sola, su mujer, Begoña Gómez. De momento, no tengo motivos para dudar de ese cariño. ¿Por qué a Pedro lo quieren tanto? Se me ocurre el dicho........
