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Prostitución política

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14.04.2026

Creado: 14.04.2026 | 06:00

Actualizado: 14.04.2026 | 06:00

Hoy, usar un término ancestral, prostitución, palabra que se refiere al oficio más antiguo del mundo, y aplicarlo a la política parece vejatorio e insultante. Los prostíbulos ya sabemos que eran y qué son. En Roma, se empezaron a llamar fornicios, palabra romana de la que proviene el término fornicación. En Roma, los burdeles estaban en el barrio de la Subura. En Pompeya, se llamaban lupanares, nombre que se refería a ciertas decoraciones eróticas y posturas sexuales de las lobas o meretrices que, hoy día, se pueden visitar y cuya señal es un gran falo en la fachada, anunciando que allí había una casa de fornicio. En España, como en Europa o en el mundo se conocen bajo el eufemismo de clubs, vulgarmente putiferios, salvo en Ámsterdam, Barrio Rojo. Tengan una denominación u otra el resultado es lugares para satisfacer los instintos sexuales de ellos y de ellas.

La política actual está salpicada continuamente de términos despectivos. De acusaciones eróticas. De visitas a saunas y lupanares. Del acompañamiento de meretrices, para satisfacer los deseos morbosos de los políticos después de sus jornadas de «intenso trabajo». Por desgracia, la mercancía que se vende o se compra, muchas veces, son mujeres engañadas o necesitadas a las que se promete el oro y el moro, entre otros, puestos de trabajo para, a cambio, satisfacer liviandades braguetiles de muchos políticos. Sí, compramos la carne para satisfacer los instintos sexuales de los políticos y compramos y prostituimos el honor de los ciudadanos. Sí, compramos y prostituimos lo que sea necesario para satisfacer las vanidades del........

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