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Cinco euros más pobres

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21.03.2026

Creado: 21.03.2026 | 09:21

Actualizado: 21.03.2026 | 09:21

Confieso que no sé qué pensar ante el Consejo de Ministros extraordinario del viernes, en el que se aprobó un decreto-ley con las medidas urgentes para 'dar respuesta al impacto económico de la guerra de Irán'. Unas medidas que para nada han sido pactadas ni con la oposición ni con los sectores más afectados. Ni con el Parlamento. Tengo la impresión de que no es esta la mejor manera de enfrentar la oleada de temor que se ha adueñado de las calles al comprobar que el petróleo sube incesantemente, lo mismo que el gas, mientras los valores cotizados bajan y la alarma ante una inminente y previsible alza de los alimentos también crece, al menos tanto como los mismos precios. Conozco cálculos, siempre aproximados y conservadores, porque la crisis ni remite ni funciona para todos igual, que aseguran que, entre las alzas de la gasolina, la de los precios y los batacazos en las bolsas, todos somos al menos cinco euros más pobres cada día, ciento cincuenta euros al mes, más de mil ochocientos al año. Solamente la transparencia (que no existe), la concordia política (ah, aquellos pactos de La Moncloa), el valor que solo se reserva aquí para el desafío al rival y un pragmatismo que hoy para nada está de moda contribuirían a salir con bien de una situación que nadie sabe hoy muy bien en qué parará, si es que para, merced a la furia ciega y desatinada de los Estados Unidos e Israel y las respuestas sin control de los tiranos ayatolás. El mundo, en suma, acaba de dar un bandazo de enormes proporciones y los países que pueden resultar más afectados, entre ellos, como europeo que es, el nuestro, parecen no saber muy bien qué hacer, limitándose a colocar parches fiscales en heridas de inmensa envergadura. Lo digo porque nada, incluyendo en esta calificación pesimista la sesión del Consejo Europeo de este jueves, hace pensar que las naciones 'secundarias', que ahora somos todos menos las partes más directamente implicadas en la batalla, sean conscientes de que no será con apósitos tal que unas mínimas exenciones tributarias condicionadas, como se tapone la hemorragia. Comparto las tesis antibelicistas, si se quiere anti trumpistas, de mi Gobierno. No puedo compartir sus métodos, su talante pugnaz y hostil, sus evasivas para, entre otras cosas, evitar de nuevo la presentación de los presupuestos, sus inveracidades —vamos a llamarlo así—, sus sectarismos. No creo que todo esto esté cimentando la confianza de los ciudadanos en sus representantes. Mientras, hoy cinco euros menos en el bolsillo al llenar el depósito, y lo de mañana, al hacer la compra en el supermercado, ya ni te cuento.


© Diario de León