Una amistad especial
Creado: 20.03.2026 | 06:00
Actualizado: 20.03.2026 | 06:00
León celebra mañana el Día Internacional de la Poesía, y lo hará con un diálogo-recital entre dos destacados juglares de la palabra: Luis Alberto de Cuenca (Madrid, 1950) y Daniel Migueláñez (Ávila, 1995), grandes amigos pese a su diferencia de edad. Ambos son renacimiento andante, y eso hermana. ¡Qué hermosa amistad la suya! Tener amigos muchos mayores que tú, o mucho más jóvenes, conlleva percibir más allá de tu propia generación. No es extraño que se hayan encontrado. Toda amistad es destino; lo sé, también la inquina entre poetas puede inspirar versos que permanezcan, ya saben… «Érase un hombre a una nariz pegado…», pero en una jerarquía de lo cruel. Mucho mejor, el afecto y la mutua admiración. En estos tiempos terribles, un recital-diálogo entre un joven y alguien ya no tan joven trasciende el motivo de la celebración, pues la poesía lo incluye todo. Tendrá lugar en el Palacio del Conde Luna, a las 12,30 de la mañana, coordinado por Óscar García y Lidia Fos, para la Fundación Monteléon y con la colaboración del Ayuntamiento, Restaurante Montegrande y Finca Montegrande. Supongo que nuestro Parnaso leonés, rama Siglo de Oro, se los llevará luego a un karaoke.
Por cierto, debo de ser el único en León que no escribe poemas. De mozo, se me daba muy bien escribir a las chicas dedicatorias románticas en sus libros de texto, aún recuerdo una: «Todos descendemos de un mono, salvo tú/ ¡Oh, Inés!», que desciendes de tres». Y añadí debajo: «Miras que eres mona, condená!» Después de eso, me la levantó uno de ciencias; en fin, sin rencores; bien está lo que bien acaba, ¿no? Otro cantar mayor son ya Luis Alberto de Cuenca y Daniel Migueláñez. Versos libres, incluso en la prosa. Y con muchos amigos y amigas comunes. Gente feliz, también en la pena.
Frente a tanta oscuridad, qué luminosa conducta poética la de estos juglares. Con alegría fraternal y con dolor solidario, por encima de las generaciones. Bienvenidos, Luis Alberto de Cuenca y Daniel Migueláñez, aquí vas por la calle y aún es posible toparse con lectores, incluso con tu ángel de la guarda. Pero si veis leones de aspecto intimidador, calma, nuestras esculturas no comen visitantes. Sí… toda gran amistad es poema. Ah, la vida.
