Fiestas ilegales y efecto llamada
Imagen de archivo de una fiesta ilegal en una casa en Ibiza. / DI
Aunque en Ibiza son legión los vecinos que llevan años soportando ruidos, caminos saturados y toda clase de molestias –tanto por culpa de fiestas piratas como de determinados establecimientos regulares–, la desmesurada infraestructura del macrofestival celebrado en Buscastell por fin ha situado esta industria ilegal en el centro del debate político.
Uno de los primeros en pronunciarse al respecto fue el vicepresidente primero del Consell Insular y responsable de la Lucha contra el Intrusismo, Mariano Juan, que sorprendentemente felicitó a las fuerzas de seguridad por desmantelar el evento, cuando no aparecieron por allí hasta 16 o 17 horas después y el vecindario, a pesar de los avisos, se había pasado la noche en vela. Con tanta tecnología, drones de vigilancia e inversiones en medios humanos y técnicos, las palmaditas en la espalda a las fuerzas de seguridad únicamente deberían de producirse cuando dichas fiestas sean clausuradas a tiempo y no cuando los participantes ya se están marchando y han proporcionado pingües beneficios a sus promotores. Si los agentes fueran igual de diligentes como para echar a trabajadores de asentamientos o asediarlos cuando circulan con sus autocaravanas, otro........
