Cayetana, la gran amiga de Ibiza
A vuela pluma, desde Colonia, vayan estas líneas en recuerdo y homenaje a una mujer, amiga personal y por encima de todo amiga de Ibiza, que hoy sábado cumpliría cien años.
Verano tras verano aquella mujer fue vecina de la isla, concretamente de Sant Antoni de Portmany. En el refugio de s’Aufabeguera, su retiro particular sobrio, confortable, alejado de la suntuosidad de otras mansiones o palacios, junto al mar de sa Galera y entre pinares y sabinas, tuve la satisfacción de tratarla a menudo. Allí… en cualquier playa, mercadillo, restaurante, cafetería o comercio, Cayetana se sentía como una ibicenca más. Cercana y sencilla, ella, que lo tenía todo, no pedía nada y daba mucho. Generosa de palabra y obra, ninguna otra mujer con tanto relumbrón y linaje dejó su impronta en Ibiza.
No faltó nunca, en sus vacaciones, a la misa de fiesta del día de sant Bartomeu en el pueblo, ni dejó de bañarse entre turistas en las aguas de Portmany, azules como su sangre… “Más azul que todas las sangres azules de la tierra”, tal cual escribiera Oriana Fallaci refiriéndose a la duquesa.
Está siendo muy celebrada esta efemérides. Desde hace varios siglos viene engarzada la casa de Alba con la Historia. Deberíamos ligar a Cayetana a la nuestra. No solo de palabra sino de obra. Un busto de Cayetana frente al mar de Sant Antoni no sería mal testimonio por parte del Ayuntamiento. Como no lo fue en su día el premio Tanit con que la distinguió el Consell.
Estés donde estés, Molts anys i bons! Benvolguda i mai oblidada Cayetana.
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